javier

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Sábado, 24 Noviembre 2018 18:41

BARRIENDO A DIARIO



El hospital de St.Joseph es un coqueto conjunto de barracones blanquiazules enclavado dentro de un bosque de àrboles con grandes hojas.
Todos los dias ,al amanecer se puede ver y escuchar a un pequeño comando de trabajadores armados con unas rùsticas escobas hechas de ramas anudadas. Intentan limpiar la arena del recinto para que sean visibles los caminos y tratar de espantar serpientes, ratas y otros bichos que pudiesen buscar refugio bajo las hojas.
Sus cuerpos encorbados se esfuerzan en un ritmico y acompasado baile de escobas, en agrupar en montoncitos las hojas para màs tarde incinerarlas. Zris...Zras..Zris..Zras...... Sonido que envuelve la atmósfera del hospital durante un par de horas.
Les saludo cuando voy a desayunar a las 6 de la mañana ,casi ya han finalizando su trabajo , y cuando vuelvo media hora màs tarde compruebo que de nuevo cientos de hojas se han desplomado de los arboles arruinando su trabajo.Al medio dia todo està de nuevo cubierto de hojas...


¡ Inútil tarea !
Todos los dìas en el hospital hay otro pequeño ejercito de profesionales sanitarios que se empeña en luchar contra la enfermedad.
Todos los dias la tragedia repetida: Anemia, paludismo, tuberculosis, SIDA, falta de sangre, de oxigeno, de luz, falta de medicamentos....Incultura..
A pesar de todo esto,  ellos tambien siguen "barriendo" a diario. Dandose una y otra vez de bruces con el mismo muro.
¡Ahora lo entiendo todo!.
Las escobas deben seguir haciendo su trabajo todos los dias , a pesar de su aparente inutilidad. Si no estuviesen allì, retirando dia a dia las hojas, el bosque se comerìa el hospital. Se convertirìa en una hojarasca pùrida , impenetrable, abrigo de animales y foco de enfermedades.
Los sanitarios tampoco deben desfallecer , ni deben sucumbir al desànimo. Deben equilibrar la partida con la muerte. Eso sólo se consigue con tesón y sin desànimo
Cuando los cooperantes llegamos a St. Joseph lo hacemos con la ilusión de poder mejorar algo , pero ràpidamente comprendemos que los àrboles siempre produciran hojas y que està en su condicion de àrbol dejarlas caer ....y tambien ,que Àfrica no se arregla en un mes, es parte de su condición que las cosas vayan lentas.
Nosotros sólo podemos acompañarles en su lucha. Empatizar con ellos y hacerles ver que su trabajo dia a dia es necesario, imprescindible...

Javier de la Torre
 
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Sábado, 24 Noviembre 2018 18:38

ME LLAMO FÀTIMA Y SOY TREMENDAMENTE FELUZ

 
"Nassara, me has pedido permiso para sacarme una foto y por supuesto que te lo he dado.
Estoy un poco sudada despues de jugar con vosotros los médicos de Espanja o Esñapa , que habeis venido visitarnos a nuestra pequeña aldea familiar. Atendisteis el año pasado en el hospital de Bébedjia a mi hermano y està mucho mejor.
¡Que raro se me hace ver jugar con tantas ganas a gente tan mayor como vosotros..
Aqui los mayores no se divierten mucho.
Nosotros los niños si, mucho mucho Jugamos todo el dìa. Tenemos de todo. Como has podido ver vivo en una aldea de cabañas de resistente adobe y calentita y olorosa paja ,con mis abuelos, padres, tios y con mas de cincuenta primos. Asi que...siempre tienes alguien con quien jugar...los tienes al lado.
Antes de que vinieseis a vernos ,los niños mayores hemos ordeñado a las bueyes. Dan una leche para chuparse los dedos.
Yo sé ordeñar desde los tres años y ahora tengo seis....o siete
Los pequeños han estado jugando a cazar las gallinas del corral con lanzas de caña y a una le han.sacado un ojo. ¡Les va a caer una buena...!
Me estàs sacando la foto por que dices que soy muy guapa.
Este año estoy algo rubia, eso me mola mucho y estoy màs llenita. Aunque me ha dicho un enfermero que eso realmente es porque estoy desnutrida...¡Que sabrà él!. Estoy guapa , guapa y el color rubio le sieta bien al kiki que me hice en lo alto de la cabeza el año pasado.
Pero lo que mola...mola es lo bien que me sienta la camiseta de mi prima Assua, Me la regalô hace un mes por que le estaba pequeña , y no me la quito ni para dormir. Por lo menos no se me mancha mucho ya que mi papi ha comprado una jarapa de plastico con la que casi no se notan las piedras del suelo cuando duermes y se mancha uno mucho menos.
Lo que no entiendo de tì es por que tras jugar y sudar mucho , no has querido beber el agua que te he ofrecido. Tenemos la suerte desde hace dos años de tener un.pozo a menos de un kilometro, con abundante agua fresquita y con poco sabor a arena para beber nosotros, nuestros animales y regar el huerto.....
¿Como es posible que prefieras beber agua con sabor a plastico y que cuesta mas que diez puñados de grillos?
He posado algo seria pero es por que me gusta hacerme la interesante. Que sepas que soy muy sonriente, alegre y muy, muy requetefeliz.
Muy feliz, sobre todo por que este ano he comenzado el cole. Y suelo ir por lo menos dos dias a la semana, siempre que no tenga que ayudar en alguna tarea en el huerto u ocuparme de alguno de mis hermanitos. El cole està cerca, a menos de una hora aqui. Vamos muchos niños juntos con mucho cuidado por el arcén de la carretera , que hay mucho atropello. Las aulas tienen unos bancos de barro, y yo me siento en primera fila para ver bien al profe escribir en la madera negra nueva, la silabas y palabras en frànces con su tiza. Yo las copio perfectamente en el cuaderno que he compartido con mi amiga Chanzeline partiendolo por la mitad.
Mi mami dice que si este curso lo acabo y no lo abandono, me comprarà una chanclas. Muchas amigas mias las tienen y llegan màs ràpido al cole.¡Parece que vuelan!
Ya ves que soy muy feliz.Tengo todas las cosas que mas quiero a mi lado., cerquita...
Nassara, ahora eres tu el que no pareces contento. Mas bien pareces triste...¿acaso echas de menos a tu familia?.....
¿Que te ha traido hasta aqui?. ¿Te he dado envidia  lo bien que vivo?
Sàcame la foto ya por favor , y jugamos un rato màs al pilla pilla".
¡ Vamos a ser un rato felices juntos! "

Javier de la Torre
 
 
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Si. Poco a poco uno va acostumbrándose y adaptándose a la cultura de este país, tan antagónica a la nuestra.

Hace un año, me saturaba el olor de la pediatría de la mañana. El hecho de que los niños no lleven pañales ambienta las habitaciones con la típica “esencia de pis, caca y leche materna o artificial”. El resultado es una fragancia de retrogusto dulzón que se asienta en tu lámina cribosa y acaba acompañándote el resto del día. Ya no lo huelo.

El año pasado trataba a los niños con guantes. En parte por la costumbre europea de proceder, pero reconozco (avergonzada), que me daba todo el asco tocar la ropa mojada de orina de los bebés. Eso también lo he superado. Aquí juego a la ruleta rusa. Viviendo al límite total, cojo a un niño, lo abrazo y me lo llevo a la camilla de Kine. A veces toca bebé mojado y otras veces no. Y no siempre las mamás tienen ropa para cambiarlos. Así que ya me he acostumbrado a que se me escurran los dedos sobre sus cuerpecitos.
De hecho, hoy, ¡me ha tocado premio triple! A media mañana, ya llevaba pis de Beau y de su hermana Marie. Estaban empapados los pantaloncillos de ambos cuando los transportaba.
Pero el premio gordo ha sido regalo de la koala Anaïs. Y es que, cuando una nazara te coge en brazos, hay muchas posibilidades de que relajes esfínteres, bien de emoción o de miedo. Hoy Anaïs se ha aliviado cuando la he achuchado. El calorcito ha empezado a nivel de las costillas inferiores y, poco a poco, ha ido descendiendo el líquido elemento hasta el elástico del pantalón.

Y aunque ya estoy hecha una jabata y mi umbral de escrupulosidad se ha elevado notablemente, he dejado a la pequeñaja sobre un paño oloroso aunque seco y he iniciando viaje hacia mi chambre. Lo que pretendía ser una travesía corta se ha convertido en un paseo “chocapalas” interminable, oloroso y húmedo en el que he compartido el pipí de la bebé con todos mis amigos y compañeros que han cometido el error de saludarme efusivamente mientras yo luchaba por llegar a casa.

He llegado a la chambre con sensación de autoasco pero sintiéndome tremedamente amada.

¡Hala! ¡A repartir besos por la península!

Viernes, 16 Noviembre 2018 15:47

LIMBO

Diez de una noche  chadiana, de oscuridad infinita y perenne . Como la mayoría de los días nos acercamos al pabellón de pediatría a ofrecer las sobras de nuestra cena de cooperantes a los enfermeros del hospital St.Joseph para que la distribuyan entre los niños más desfavorecidos. Arroz y pollo, manjar de dioses para quienes normalmente comen monótonos y repetitivos pures de cereales de horrible aspecto , mejunges nada apetecibles y servidos en recipientes metálicos oxidados.
En las habitaciones de seis u ocho camastros duermen bajo la protección de mosquiteras los niños enfermos , malnutridos o anémicos., casi siempre con uno de sus padres agotado y derrotado, intentando acomodar la cabeza a los pies de su hijo.
Al fondo , un pequeño cuarto con algo de luz. Es el cuarto de cuidados y de urgencias de la pediatria. Allí se ubican a los niños más enfermos o con procesos agudos. Gracias a una reforma propiciada por EnganCHADos , esta sala tiene unas ventanas para que los enfermeros puedan vigilad a los pequeños desde su control. No hay médicos de guardia....sólo la labor de un grupo de habilidosos profesionales de la enfermeria  velando por la vida de los más débiles. ..
Cuando llegamos a esta sala se encontraban en ella tres pequeños, moribundos, jadeando, buscando en cada inspiración oxigeno donde no lo hay . Sus corazones latiendo muy deprisa para poder compensar la ánemia de sus arterias.


Pequeñitos, desnutridos y frágiles.. Al lado, sus padres, cayados , con mirada perdida, agotada, sabedores y conocedores de que la muerte, ronda, como muchas otras veces antes...
Casi todas las familias han perdido hijos y están casi acostumbrados a la tragedia repetida generación tras generación.
La penumbra , el calor , los olores dulzones, todo, hace que por mi cabeza pase la idea de asomarme al "Limbo".
A ese lugar en la nada , donde se decide entre la vida y la muerte....


En este limbo , la partida acostumbra a ganarla la muerte. Tiene todo a su favor: desnutrición, anemia, paludismo y tuberculosis juegan a su favor.
Al otro lado, un atisbo de esperanza. Dos enfermeros alumbradose con unas linternitas mientras canalizan vias en sus brazos diminutos para aplicarles medicación, gafas nasales administrando oxigeno de unos concentradores llevados desde España. Monitores gritando con sus parametros lo grave de la situacion de los niños. Botes de suero llorando su liquido vital en las venas de los pequeños Pero hay esperanza . Cada vez son más las veces que la vida se enrrabieta y decide plantar cara a la muerte y al amanecer , vemos a esos niños vivis, sonrientes, en brazos de sus padres fuera de ese limbo de incertidumbre.
Hacen falta más medios , sobre todo materiales: luz, sangre, oxigeno, medicación pero tambien educación a los familiares para que acudan al hospital antes de que sea demasiado tarde.
¡ Ojala que  dentro de poco tiempo ese limbo posea luz las veinticuatro horas del día! ¡Ojala que cuente oxigenoterapia adecuada, que funcione un banco de sangre y no haya falta de medicamentos!.
Para ello solo hace falta algo tan sencillo como es....DINERO
www.enganchados.org
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Viernes, 16 Noviembre 2018 15:46

Los niños Chadianos

Los niños aquí son todos para comérselos. Es imposible cansarse de sus caras, de sus miradas, de sus piececitos asomando fuera del pañuelo, por sendos flancos de las mamás.



Los niños Chadianos no son como los europeos. Juegan poco. De hecho, la mayoría no saben jugar (aunque aprenden rápido, he de decir). A bote pronto son serios, tristes, reservados.
Aquí las caricias no se estilan, los abrazos se los das a sus madres cuando tienen miedo (cuando me ven, por ejemplo). Los besos, a nadie.
La mayoría temen a los “nazaras” . Les parecemos extraterrestres, o demonios blancos. En mi caso, les debo parecer una diablilla extraterrestre a la que le falta el tornillo, porque cuando llego y veo a mis niños, les hablo “cuchicuchi” en un “melange” de español, Nganbae, francés y árabe. Canturreo, bailo, inflo globos, saco xilófono...loca total.

Y aunque ya muchos me conocen y me llaman por mi nombre o similar (en realidad soy “Baula” o “ma sœur”), aunque se alegran cuando te ven entrar en la Pediatria porque saben que empieza la juerga...su máxima expresión de cariño es una sonrisaza, un bonjour y un apretón de manos.

Ayer Zara (mi pequeña amiga árabe) lo cambió todo.
Zara es la hermana mayor de una pequeñaja de ojos saltones ingresada por paludismo. Su madre no tendrá más de 16 años. La primera vez que vi a Zara cargaba con un cubo más grande que ella, lleno de agua y llevaba, sobre su cabeza, los cazos que su madre había utilizado para preparar la comida. Pensé en mis hijos y en ese momento en el que te los comerías cuando les pides que lleven su plato al fregadero y te responden con un “joooo” cansado o con un resoplido y levantamiento de cejas, porque lo que les has pedido se les antoja exagerado, mucho más exigente que correr una media maratón en julio.
Zara iba cargada con unos 15 kilos en su mano derecha y mantenía el menaje sobre el plato-bandeja que reposaba sobre su pequeña cabeza. Me sonrió. Dejo las cosas en la cocina y volvió a por mi. Me intenté comunicar con ella. Nada de francés. Chapurreo las 4 cosas que sé en arabe y me entero de su nombre. A partir de entonces, ha sido mi sombra.

Ayer entré en la habitación donde está Beau, mi paciente más malito. La hermana de Zara y otros 5 niños con sus madres y hermanos correspondientes comparten habitación con él.
Como cada día, entro en las habitaciones con un “¡laaaapiaaaa!” a repartir. Fue entonces cuando la tirillas saltó del camastro y vino corriendo hacia mi. Me abraza el cuerpo fuerte y me pide, con la mirada, que la suba un poco. En plan Dirty Dancing elevo a la piltrafilla que se agarra a mi cuello, se separa ligeramente para verme la cara y, acto seguido, ME COME A BESOS.
Se que os puede parecer una chorrada lo que os cuento hoy, pero los que habéis estado aquí sabéis lo raro que es que eso ocurra.
Total: inesperado chute de amor, sobredosis de cariño que nunca, nunca olvidaré .

Gracias, Zarita ❤

Viernes, 16 Noviembre 2018 15:44

LA OSCURIDAD EN BÉBÉDJIA

LA OSCURIDAD EN BÉBÉDJIA

En Bébédjia amanece a las 5:30 y anochece a las 18.

En el recinto hospitalario disfrutamos de luz unas horas al día. Esto lo logra a coste realmente alto, ya que los dos grupos electrógenos que funcionan, requieren combustible. Y el combustible es caro.
En 2016, una ONG italiana instaló una planta fotovoltaica. Dicha planta funcionó a pleno rendimiento durante uno o dos meses, para después dejar de funcionar la mayor parte del día. El 12 de septiembre dejó de funcionar por completo.
Supliendo a esta planta están los dos grupos. Un día funciona uno y el día siguiente, el otro.

Lo de tener luz para pijadas es lo de menos, aunque no negaré que se echa bastante de menos. Ducharse, lavarse los dientes, ponerse o quitarse unas lentillas, lavar el retenedor del invisalain (?) o servirse comida, son algunas de las cosas que vamos haciendo cada vez con más destreza.

No. Lo verdaderamente fustrante es no poder tener equipos que requieran corriente eléctrica (bombas, respiradores...). Y lo desesperante es que tengas un concentrador de oxigeno funcionando en la sala de cuidados intensivos de la pediatría, manteniendo con vida a un niño que convulsiona sin parar y que, de repente, se apague la luz y al rato el niño muera. Los partos se atienden con linterna; lo cierto es que aquí la enfermería hace un trabajo excepcional teniendo en cuenta el medio tan hostil.

El hospital de noche parece un nido de luciérnagas. Puntos luminosos que emergen de las linternas de el personal, pacientes, familiares (que duermen a la fresca sobre sus alfombras o paños) y enfermeros.

Los paseos por Bébédjia a partir de las 18, son de risa. Sin farolas que iluminen la carretera y calles, resulta imposible caminar sin chocarse con algún paisano (¡os digo que no se les ve!) o meterse en una zanja si no fuera por las linternillas.
La oscuridad aquí es abisal. Es alucinante cómo son capaces de trabajar y de reconocerse los unos a los otros en plena calle.

Pero la oscuridad de Bébédjia tiene su magia. Jamás he visto un firmamento tan bonito como aquí, y el poder disfrutarlo cada noche sobre nuestra alfombra XL tendida en el patio mientras nos atacan los bichos de todos los tamaños y colores, no tiene precio.